Siete mujeres líderes en la investigación de mercado analizan la presencia femenina en el rubro

Siete mujeres líderes en la investigación de mercado analizan la presencia femenina en el rubro

En el marco del Mes de la Mujer, referentes del sector reflexionan sobre el rol de las mujeres en la industria, su aporte en liderazgo y toma de decisiones, así como los desafíos y oportunidades que aún persisten para avanzar en equidad. 

En el contexto del Mes de la Mujer, siete líderes de la industria de la investigación de mercado compartieron su mirada sobre la participación femenina en el sector, el valor de la diversidad en la toma de decisiones y los desafíos pendientes para avanzar hacia una mayor equidad. 

A nivel global, la participación femenina en espacios de liderazgo sigue siendo un desafío. Según ONU Mujeres, menos del 40% de los cargos directivos son ocupados por mujeres, y la industria de la investigación de mercado no es ajena a esta realidad. En la misma línea, el Gender Gap Report del World Economic Forum muestra que, incluso en industrias con alta presencia femenina, la brecha en liderazgo persiste. Si bien se han registrado avances, el principal desafío hoy es la velocidad con la que estos cambios logran consolidarse.

Las voces coinciden en tres grandes ejes: avances en participación, el valor de la diversidad y cambios estructurales pendientes.

 

“La diversidad es clave para tomar mejores decisiones”

María Paz Román, líder de Worldpanel by Numerator en Chile y presidenta de AIM Chile, considera que la investigación de mercado ha sido históricamente un espacio con alta presencia femenina. “Se ve bastante género femenino en este rubro”, dice, enfatizando que incluso en posiciones de liderazgo la participación ha ido en aumento.

En su opinión, el valor está en la diversidad de miradas: “Cada persona tiene distintas formas de ver, analizar y aportar”, lo que enriquece el análisis y permite mejores decisiones.

Respecto a los desafíos, pone el foco en la transformación tecnológica: “La IA le está pegando muy fuerte a la industria”, alerta, subrayando la importancia de que las mujeres puedan adaptarse. “No llega para eliminar, sino para ayudarnos a ser más eficientes”, agrega, señalando la necesidad de capacitación constante.

 

“Las miradas se complementan muy bien entre hombres y mujeres”

Paula Contreras, Country Manager de Opinaia, observa una participación femenina relevante en la industria y, en su experiencia, “bastante equilibrada a diferencia de otros sectores”. Sin embargo, advierte que este balance no necesariamente se traduce en igualdad de condiciones y oportunidades. “Hay que seguir trabajando para nivelar las brechas salariales y para que el valor y el aporte profesional de las mujeres sea reconocido”.

Desde su mirada, el valor está en la complementariedad: “Los hombres tienen una visión más amplia y las mujeres estamos más en los detalles”, explica, destacando que esa combinación permite “tener un mejor análisis y diagnóstico” y resultados más sólidos. Asimismo, enfatiza la necesidad de avanzar hacia modelos más flexibles, especialmente en los casos de mujeres con hijos. “Falta confiar más en las personas y trabajar por metas y objetivos”, dice, relevando el impacto que esto tiene en la incorporación y desarrollo femenino.

 

“La inclusión debe traducirse en una participación real”

Daniela Quevedo, directora de estudios de Feedback, plantea que en los últimos años “ha habido un avance positivo, creciente e importante en la participación de las mujeres”, aunque reconoce que aún falta avanzar en espacios de tomas de decisiones estratégicas y posiciones de liderazgo.

En cuanto al aporte del liderazgo femenino, enfatiza la mirada integral: “Podemos integrar el contexto con lo humano a determinadas problemáticas”, señala, relevando cómo las experiencias de vida inciden en la comprensión de los fenómenos.

Sobre los desafíos, es clara: “Es importante que esto no quede en lo declarativo”, advierte, subrayando que la inclusión debe reflejarse en liderazgo efectivo y reconocimiento real. Además, menciona el valor de la diversidad en la toma de decisiones y en la mirada frente a la investigación: “Es sano reconocer la burbuja desde la que estamos mirando un problema”, afirma, indicando que incorporar otras visiones de mundo –de otras generaciones, experiencias, contextos sociales, orientaciones, entre otras– permite “reducir sesgos en la interpretación” y mejorar la calidad de los análisis.

 

“Incorporar miradas diversas, mejora la calidad de las decisiones”

Anabril Cerda, directora ejecutiva de InSitu, señala que la industria ha tenido históricamente una alta participación femenina, especialmente en investigación cualitativa. Sin embargo, advierte que estas áreas, al componerse de una gran cantidad de profesionales freelance, implican una mayor precariedad laboral, a cambio de mayor flexibilidad, normalmente dedicada al cuidado familiar.

En liderazgo, enfatiza que la presencia de más mujeres aporta una amplitud de miradas, escucha activa, pensamiento sistémico y sensibilidad frente a los fenómenos de estudio. No se trata solo de género, sino de perspectivas: “Dar espacio a enfoques que han sido subvalorados hoy es crítico para generar conocimiento relevante, accionable y responsable”, afirma. 

Entre los desafíos, indica la necesidad de impulsar la participación femenina en áreas técnicas: “Data Analytics e inteligencia artificial siguen siendo más dominadas por hombres, y deben impulsarse desde la infancia”, dice. Al mismo tiempo, comenta el valor de las redes: “Es clave apoyarnos y compartir conocimiento”.

Sobre la diversidad, es enfática: “Se amplía el marco desde el cual se formulan las preguntas, se detectan riesgos que podrían ser invisibles para otros ojos y se reducen sesgos”, lo que mejora tanto los resultados como la cultura organizacional.

 

“En una industria que vive de entender a las personas la diversidad no es un valor deseable, es una condición estratégica”

Carolina Díaz-Vaz, Chief Client Officer de Ipsos, plantea que, si bien la investigación de mercado cuenta con una alta participación femenina, esto aún no se traduce de manera consistente en todos los niveles de liderazgo. “El desafío no está solo en atraer talento, sino en desarrollar y proyectar ese talento dentro de las organizaciones”, señala. En Ipsos Chile, donde cerca del 60% del equipo está compuesto por mujeres, este es un foco activo de gestión.

Desde su experiencia en una compañía líder del sector, enfatiza que el valor de la diversidad no es solo cultural, sino directamente estratégico: “Cuando incorporas miradas distintas, sales del espacio conocido, amplías el marco de análisis y logras interpretar mejor realidades que son cada vez más complejas”. En ese sentido, destaca que el liderazgo femenino aporta una comprensión más profunda de las personas, lo que se traduce en equipos más conectados y decisiones más relevantes para el negocio.

“La diferencia está en eso: no se trata solo de analizar datos, sino de realmente comprender a las personas. Y para lograrlo, la diversidad deja de ser un discurso y se convierte en una ventaja competitiva concreta”.

 

“Existe una paradoja: alta participación, pero menor liderazgo”

Alejandra Cabezas, Insight Lab Manager en Activa Research, define el escenario como una “paradoja estructural”: una presencia significativa de mujeres en niveles técnicos que no se traduce en cargos directivos. “Persisten dinámicas de micromachismos organizacionales”, señala, que limitan su progresión. En contraste, se observa una mayor apertura para mujeres en áreas de research o business intelligence en otro tipo de organizaciones, advierte.

Desde su perspectiva, el impacto de sumar liderazgos femeninos es concreto: “Amplía los marcos interpretativos”, permitiendo una comprensión más compleja y empática de los fenómenos de consumo. Además, las mujeres tienden a aportar perspectivas integradoras permitiendo una comprensión holística.

Sobre los desafíos, enfatiza la necesidad de cambios estructurales que perpetúan la desigualdad, como las trayectorias extensas, redes de poder consolidadas y criterios de promoción poco transparentes. Así como también realizar cambios culturales contra los micromachismos e implementar políticas activas de desarrollo de liderazgo femenino, con esquemas flexibles que consideren la conciliación y salud mental. Agrega que la industria tiene una oportunidad única: “Cuenta con herramientas conceptuales y metodológicas para para auto-observarse y transformarse; sin embargo, existe baja activación de estos mecanismos en pos de implementar mejoras observables y medibles en el tiempo.”.

 

“La diversidad no es un plus, es una condición mínima”

Paulina Valenzuela, socia fundadora de Datavoz y vicepresidenta del Capítulo Latam de WAPOR subraya que, en una industria basada en percepciones, la diversidad es esencial. “No es un ‘plus’, es una condición mínima para enriquecer la generación de insights”, afirma, destacando que el liderazgo femenino puede incorporar estilos de gestión diferentes, más conectados con el trabajo colaborativo y entornos más inclusivos e innovadores.

Si bien reconoce avances, advierte que los desafíos son estructurales: “Persisten sesgos en promoción, menores salarios, menor acceso a posiciones de poder y la penalización por las responsabilidades de cuidado de otros”.

En cuanto a oportunidades, subraya una ventaja clave del sector: “Tenemos herramientas para medirnos a nosotros mismos”, lo que permite identificar brechas y avanzar en soluciones.

Finalmente, enfatiza el impacto estratégico de la diversidad: “Cambia la calidad de las preguntas, y eso es central”. Y añade que equipos diversos están mejor preparados para “capturar la complejidad de la realidad”. Concluye: “En definitiva, incorporar diversidad no es un gesto simbólico, es una decisión estratégica que impacta directamente en la calidad, legitimidad y utilidad de la investigación”.

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