Christian Melzer, el Chief Growth Officer de la plataforma, explica cómo cruzan información para obtener data valiosa sobre tendencias de consumo a través de ADAnalytics.
Hace cinco años, la startup chilena Almacenes Digitales llegó para transformar la gestión de almacenes de barrio y botillerías del país, ofreciéndoles digitalización y boleta electrónica gratuita, fortaleciendo así el canal tradicional.
El sistema no solo trae beneficios administrativos para sus usuarios directos a través de la plataforma Almacenes Digitales, sino que además permite –mediante la innovación tecnológica agrupada bajo el concepto ADAnalytics– obtener datos e información única sobre el consumo, de modo que tanto proveedores como almacenes puedan tomar mejores decisiones.
Christian Melzer, Chief Growth Officer de Almacenes Digitales y de su unidad ADAnalytics, explica que el proyecto funciona como dos unidades de negocio complementarias. “Por un lado está el software que se instala en un punto de venta para registrar las ventas de los almaceneros; por otro, el foco principal es la información que sale detrás, que le es muy útil para los fabricantes de consumo masivo”, señala.
Precisamente por esto se incorporaron recientemente a AIM. “Hay información muy rica. Este canal es súper disperso y que está compuesto por más de 100 mil almacenes en todo Chile, y cerca del 10% ha pasado por nosotros. Es decir, alrededor de 10 mil almaceneros han descargado la plataforma. Al ser digital tenemos información por hora, podemos hacer análisis especiales y entregar una visión más analítica”, afirma.
Hacia la digitalización
Durante la pandemia surgió la necesidad del mercado de digitalizarse y operar de manera más sistémica. Como fue complejo movilizarse, el consumidor se desplazaba hacia lo más cercano que tenía que era el clásico almacén de la esquina. Esto generó un aumento de la importancia del canal tradicional, lo que impulsó el crecimiento de Almacenes Digitales al reunir más usuarios en un mismo sistema.
“Cubrimos esa necesidad y potenciamos la herramienta para que sirva más allá de la emisión de boletas, por ejemplo, en la gestión del inventario. El sistema les permite ver en línea cuánto stock les queda, predecir cuánto venderán la próxima semana y así comprar lo justo. También pueden ver los precios de la competencia y otra información adicional. Los almacenes que utilizan la plataforma generan entre un 13% y un 15% más de margen porque se administran mejor”, dice Melzer.
Para los almacenes, la plataforma permite identificar los productos más vendidos por barrio (surtido eficiente), los precios según zona geográfica y acceder a más de 60 mil SKU precargados gracias a una amplia base de datos de productos. Para el resto del ecosistema, la tecnología posibilita conocer –por día e incluso por hora– lo que está ocurriendo en el mercado: participación por semana, distribución de productos, precios, análisis de rentabilidad por punto de distribución y crecimiento de categorías.
“Eso es lo clásico”, agrega Melzer, “pero como contamos con la transacción de compra, podemos ver convivencia entre categorías, compra cruzada, oportunidades de cobranding, horarios de compra de los consumidores y evolución de precios. Podemos realizar todos esos análisis en detalle con un diferencial metodológico”.
Análisis y datos
Respecto al comportamiento del consumidor en el canal tradicional, el ejecutivo destaca que hoy su importancia oscila entre el 30% y 60%, dependiendo de la categoría. “Debido al incremento de precios producto del alza del IPC, el consumo cambió: pasamos de tres productos por ocasión en 2023 a 2,5 productos en 2025. El ticket promedio aumentó por efecto inflacionario, lo que hizo al consumidor más reticente a comprar”, advierte.
En ese contexto, describe al actual comprador como un consumidor de emergencia: una compra no planificada, más impulsiva y sin mucho raciocinio. “Es un consumidor que siempre va a existir, ya que por un lado sirve de reposición de emergencia frente a un consumo inesperado –“tengo invitados, pero no tengo X productos” – y por otro lado el consumo impulsivo al paso. Los almaceneros se dieron cuenta de que deben categorizarse y ofrecer mayor variedad de productos para cumplir ambos momentos de consumo”.
La disponibilidad de datos permite, además, identificar oportunidades de mercado. “Los fabricantes han encontrado otras opciones desarrollando productos de menor gramaje y precios más asequibles”, ejemplifica.
Para los almaceneros, el sistema ayuda a cerrar brechas de conocimiento sobre comportamientos de consumo, mientras que para las empresas de consumo masivo entrega información detallada para la toma de decisiones a nivel de código de barra. “Estamos trabajando para ampliar la muestra y la cobertura geográfica, lo que permitirá análisis por región y ciudad. Finalmente, esto se traduce en beneficios para el consumidor final. Todos ganan”, dice Melzer.
A futuro, proyecta que la relación entre tecnología, datos y pequeños comerciantes será cada vez más natural. “Hoy hay que hacer un esfuerzo inicial para conectar el inventario inicial y capacitarse, pero en el futuro será tan simple como crear un usuario, conectarse y saber qué hacer, ya que son parte de las innovaciones que estamos desarrollando en el sistema”.
Desde su ingreso a AIM, esperan aportar información sobre el canal tradicional y sus comportamientos. “Queremos ayudar a la industria a conocer mejor el canal tradicional”, concluye.




